Así vemos y tratamos el dolor:

La Terapia del dolor según Liebscher y Bracht es un método independiente para tratar dolores físicos, basado en la experiencia profesional terapéutica de la Dra. Petra Bracht y de su marido, Roland Liebscher-Bracht, durante más de 30 años.

El 90% de los pacientes tratados con esta terapia regresan sin dolores o con mucho menos dolor a su casa, sin necesidad de medicinas ni operaciones.
La base de su eficiencia es el descubrimiento de que no es el desgaste o las lesiones lo que causa el dolor, sino la tensión inapropiada de la musculatura y de las fascias. Esto provoca una sensación de dolor de alerta, con la que el cerebro quiere advertir al cuerpo de un daño. Las tensiones y el acortamiento de la musculatura a causa de la monotonía del uso, provocan una reacción en cadena que se manifiesta en dolores y bloqueos en la musculatura y las fascias.

La terapia entiende el dolor como una señal de alerta y, con ayuda de la técnica de la osteopresura, se aplica directamente al hueso una presión manual que genera un impulso nervioso. Este impulso manda al cerebro una señal nerviosa que reorganiza el movimiento rápidamente, liberando o soltando el dolor tratado y optimizando la función y el movimiento. Roland Liebscher-Bracht incorporó su conocimiento específico sobre la rotación, la palanca y la transmision de fuerza de sus estudios de la ingeniera mecánica y la Dra. Petra Bracht sus experiencias como médica. Así nació un método único, natural y muy efectivo.

30 años de experiencia avalan el buen resultado de la Terapia del Dolor, la cual se está implementando con éxito hasta el momento con más de 3.0000 terapeutas formados en Alemania, Austria y Suiza. El método de Liebscher y Bracht ha llegado a introducirse en la red del deportistas de élite, por ejemplo, con el futbolista Per Mertesacker.

¿Cuál es el origen del dolor?

¿Por qué cada vez hay más personas que padecen más dolores aunque a día de hoy ejercemos menos trabajo físico y esfuerzos que en otras épocas? ¿Y por qué actualmente todavía existen dolores que no se pueden curar con todos los avances y desarrollos en medicina de los que disponemos en pleno siglo XXI?

Estas preguntas han impulsado Roland y Petra Liebscher-Bracht a buscar respuestas y a encontrar soluciones y, gracias a esto, ha surgido una nueva forma de entender el origen del dolor: 
Actualmente, en nuestro día día moderno, a causa de la monotonía del movimiento y los hábitos rutinarios de nuestra vida, utilizamos muy pocos ángulos de las articulaciones limitando sus posibilidades de uso (por ejemplo, porque estamos sentados mucho tiempo en el trabajo, en el ocio, en transportes o en casa); de esto resultan tensiones fuertes en la musculatura y en el sistema fascial. A su vez, estas causan una presión fuerte a las articulaciones y a las vértebras que, en consecuencia, se desgastan. Los receptores nerviosos en el cuerpo registran este deterioro y llevan esta información hacia el cerebro, que para tratar de dar solución al problema, provoca una alerta de dolor a esta zona afectada del cuerpo.